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COVID-19 y su salud mental


La preocupación y la ansiedad que estamos experimentando como resultado del COVID-19 y su impacto es realmente abrumadora.

 El coronavirus ha arrojado al mundo a la incertidumbre y las constantes noticias sobre la pandemia pueden parecer implacables. Todo esto está afectando la salud mental de las personas, particularmente de aquellas que ya viven con condiciones como la ansiedad y los Trastornos Obsesivo-Compulsivos.

Preocuparse por las noticias es comprensible, pero para muchas personas puede empeorar su problema de salud mental existente.

Esta pandemia también nos ha traído cambios profundos en la forma en que estamos acostumbrados a vivir la vida: alteraciones en nuestras rutinas, el necesario distanciamiento social haciéndola aún más devastadora e incluso las presiones económicas hacen estragos en nuestra salud. Así mismo, la posibilidad de contagio, no conseguir medicamentos o sus altos costos, sin saber cuánto tiempo podría durar esta situación e incluso cómo será el futuro después de todo esto.

Un aspecto que contribuye a profundizar aún más estas preocupaciones es el exceso de información o desinformación al que nos exponemos a diario.

Al principio, cuando la Organización Mundial de la Salud publicó consejos para proteger la salud mental durante el brote de coronavirus, fue bien recibido por todos los canales de comunicación. Sin embargo, con el paso del tiempo y fruto de este mismo malestar ha habido una sobrecarga de información, rumores e inexactitudes que, lejos de ayudar a preservar el buen juicio, nos llevan casi al borde de un precipicio. Seguro que aún quedan muchos aspectos relacionados con el coronavirus que apenas están comenzando a ser estudiados por la comunidad científica y por tanto muchas cuerdas pendientes de atar, y en consecuencia ni la ciencia conoce la verdadera verdad.

Leemos u oímos a través de las redes sociales aspectos de cómo cuidar la pandemia: hacer gárgaras con sal alegando que cambian el PH de nuestra saliva y con ello destruyen cualquier infección que allí pueda alojarse. 

No, el coronavirus no ha sido fabricado por el hombre, ni el ajo te curará. Beber mucha agua no `` baja '' el sistema digestivo, aunque es muy bueno para hidratarte. ¿El calor? La evidencia científica obtenida hasta el momento indica que el virus detrás de la pandemia COVID-19 puede transmitirse a cualquier parte del planeta, incluidos los países tropicales. 

Estos son solo algunos ejemplos en la creencia popular. En definitiva, tantos rumores como medios tradicionales y alternativos existen.

Tanto ha sido que la propia OMS ha reconocido la situación y ha introducido un nuevo término en el vocabulario: Infodemia. Afortunadamente para muchos, estos mitos se han descartado.

La comunidad médica está intentando a través de diversas prácticas encontrar una cura. De igual forma, la comunidad científica internacional acelera el trabajo para obtener la vacuna que erradica tan grave flagelo.
Emociones como la ansiedad están presentes porque los seres humanos suelen preocuparse por lo desconocido y esperar a que suceda algo: el coronavirus es el mismo, pero a macroescala. La ansiedad supera incluso a las mentes más cuerdas, comprometiendo nuestra salud física y mental y, por supuesto, nuestro bienestar. Bien se afirma ̈Mente sana in corpore sana '.

Debemos ser generosos con nosotros mismos y tomarnos el tiempo de escuchar y conocer mejor nuestro cuerpo y lo que nos demanda.
¿Estamos experimentando sentimientos diferentes actualmente? ¿Estrés, ansiedad, miedo, tristeza y soledad, solo por mencionar algunos?
Las estrategias de autocuidado son buenas para nuestra salud física y mental; también pueden ayudarnos a tomar el control de nuestras vidas. Cuida tu cuerpo, tu mente y conéctate con los demás para beneficiar tu salud mental.

Antes que nada, lo primero que debemos tener en cuenta es tu estado de salud.    

1. Duerma lo suficiente. Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días. Cíñete a tu horario diario típico, incluso si te quedas en casa. Vístete para ti, como cuando vas a la oficina. Quedarse en pijama te hace sentir como si estuvieras de vacaciones, pero en realidad este tiempo de cuarentena de cuidarnos a nosotros mismos NO son vacaciones. Realice actividad física con regularidad. La actividad física y el ejercicio son una excelente combinación para reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Busca actividades que requieran mucha energía: bailar, locura o levantar pesas, caminar ... Incluso puedes descargar aplicaciones para bailar o hacer ejercicio en tu computadora. Si lo haces al aire libre, busca un área que te facilite mantenerte alejado de las personas, de acuerdo con lo recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud. 

  2. Come sano. Comer mucho NO significa comer bien. Elija una dieta bien equilibrada. Evite consumir comida chatarra y azúcar refinada. Limite la cafeína, ya que puede agravar el estrés y la ansiedad.  
  
  3. Evite el consumo de tabaco y alcohol. Si fuma, ya tiene un mayor riesgo de enfermedad pulmonar per se. Debido a que COVID-19 afecta los pulmones, su riesgo aumenta aún más. Beber alcohol para tratar de sobrellevar la situación puede empeorar las cosas y reducir sus habilidades de afrontamiento.  
  
  4. Limite su tiempo en sus dispositivos y pantallas. Apague los dispositivos electrónicos durante algún tiempo todos los días, incluso 1 hora antes de acostarse. Haga un esfuerzo consciente para pasar menos tiempo frente a una pantalla: televisión, tableta, computadora y teléfono.
  
  Cuida tu cuerpo


5. Relájese y recargue energías. Tómate un tiempo para ti. Incluso unos minutos de silencio pueden ser refrescantes, ayudarnos a calmarnos y reducir la ansiedad. Leer, escuchar música, practicar yoga, deportes o alguna actividad de esta naturaleza. Seleccione una técnica que funcione para usted y practique regularmente.

6. Reducir los desencadenantes del estrés:

7. Mantenga su rutina. Mantener un horario regular es importante para su salud mental. Además de seguir una rutina antes de acostarse, mantenga sus mismos horarios para las comidas, bañarse y vestirse, trabajar o estudiar y hacer ejercicio. También haga tiempo para actividades que disfrute. Esto puede ayudarlo a sentirse más en control.

8. Limite la exposición a los medios. Las constantes noticias sobre COVID-19 a través de todos los medios pueden aumentar nuestros temores. Limite el uso de las redes sociales que pueden exponerlo a rumores e información falsa. Todos los canales de comunicación informativa, incluidas las redes sociales, tienen la obligación de hacer circular únicamente información verificada. Asimismo, los que tenemos acceso online estamos obligados a difundir lo que estamos aprendiendo sobre qué hacer y qué no hacer.

9. Consulte únicamente la información publicada por la Organización Mundial de la Salud. 

10. Mantente ocupado. Una distracción puede alejarlo del ciclo de pensamientos negativos que alimentan la ansiedad y la depresión. Disfruta de pasatiempos que puedes hacer en casa, identifica un nuevo proyecto o limpia ese armario que prometiste que llegaría. Hacer algo positivo para controlar la ansiedad es una estrategia de afrontamiento saludable.

11. Concéntrese en pensamientos positivos. Elija concentrarse en las cosas positivas de su vida, en lugar de pensar en lo mal que se siente.

12. Utilice su brújula moral o su vida espiritual como apoyo. Sacar fuerza de sus creencias puede traer alivio en tiempos difíciles.

13. Establezca metas razonables todos los días y describa los pasos que puede seguir para alcanzar esas metas. Establecer prioridades.

14. Conéctese con otros. Haz conexiones. Dado que debemos quedarnos en casa y ponernos en cuarentena, evitemos el aislamiento social. Encuentre tiempo cada día para hacer conexiones virtuales por correo electrónico, mensajes de texto, teléfono o FaceTime, Zoom, HouseParty o aplicaciones similares. Si trabaja de forma remota desde su casa, pregunte a sus compañeros de trabajo cómo están y comparta consejos útiles. Disfrute de la socialización virtual y hable con las personas de su hogar.

15. Haz algo por los demás. Encuentra un propósito para ayudar a las personas que te rodean. Por ejemplo, envíe un correo electrónico, envíe un mensaje de texto o llame a sus amigos, familiares y vecinos, especialmente a las personas mayores. Si conoces a alguien que no puede salir pregúntale si necesita algún tipo de input que puedas buscar como la compra o algún medicamento, recordando siempre seguir las recomendaciones sobre distanciamiento social y reuniones de grupo. Si un familiar o amigo necesita ser aislado por sospecha de contagio y necesita ser puesto en cuarentena en casa o en el hospital o se enferma, busque formas de mantenerse en contacto por teléfono. Esto será de gran beneficio para ambos.

16. Reconozca sus sentimientos, lo que es normal para usted y lo que no lo es. El estrés es una reacción física y psicológica normal a las exigencias de la vida. Todos reaccionamos de manera diferente a situaciones difíciles y es normal sentir estrés y preocupación durante una crisis. Pero enfrentar múltiples desafíos a diario, como los efectos de la pandemia, puede detonarla más allá de su capacidad para enfrentarla. Muchas personas pueden tener problemas de salud mental, como síntomas de ansiedad y depresión durante este tiempo.

17. A pesar de hacer todo lo posible, es posible que se sienta impotente, triste, enojado, irritable, desesperado, ansioso o asustado. Es normal tener problemas para concentrarse en sus tareas habituales, cambios en el apetito o el estado de ánimo, dolores y molestias corporales, o problemas para dormir o puede tener dificultades para hacer frente a las tareas rutinarias. Cuando estos signos y síntomas se prolongan durante días seguidos, haciéndote sentir miserable y provocando problemas en tu vida diaria que te dificultan el desempeño de tus responsabilidades normales, es el momento de pedir ayuda.

18. Busque ayuda cuando la necesite. Esperar a que los problemas de ansiedad o depresión desaparezcan por sí solos puede empeorar los síntomas. Si tiene inquietudes o si sus síntomas empeoran, no dude en buscar ayuda, incluso de un familiar de confianza, para hablar sobre sus sentimientos. También puede hablar con un guía espiritual o alguien de su comunidad religiosa.
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