El síndrome de Down es una alteración genética que se caracteriza por la presencia de un cromosoma extra en el par 21 (o en parte esencial de él).

 

Este cromosoma extra se manifiesta de forma muy variable de una persona a otra. Lo que sí puede afirmarse es que una personas con síndrome de Down presentará cierto grado de discapacidad cognitiva y mostrará algunas características típicas de este síndrome.

 

A pesar de estas características comunes, cada individuo es diferente y único, y (al igual que las personas que no tienen síndrome de Down tendrá su propia apareciencia, personalidad y habilidades.

Cualquiera puede tener un hijo con síndrome de Down. Se da en todas las etnias y estratos sociales. Se desconoce la causa que provoca esta alteración cromosómica. En la mayoría de los casos se produce espontáneamente, sin que exista una causa aparente. No obstante, existe una relación entre la edad de la madre y las probabilidades de tener un hijo con síndrome de Down (a mayor edad de la madre, mayor probabilidad de tener un hijo con esta condición). Además, existe un mínimo porcentaje, aproximadamente un 1% de los casos de factor hereditario : esto ocurre cuando uno de los padres es portador pasivo de un cromosoma extra que traspasa a su hijo.

El síndrome de Down puede manifestarse en tres tipos principales de estructura cromosómica:

  • Trisomía 21, que se da en un 95%

  • Translocación del cromosoma adicional, en un 3-4%

  • Mosaico, en un 1-2%

Perfil educativo de las personas con sindrome de Down

La educación de todos los niños con o sin síndrome de Down tiene como objetivo el pleno desarrollo de cada niño, que se puede concretar en fomentar las capacidades que les permitan:

1.- Adquirir los conocimientos, actitudes y procedimientos que les posibiliten una integración plena en la comunidad en la que viven.

2.-  Desarrollar su autonomía e independencia personal.

3.- Actuar con madurez y responsabilidad. Las personas con síndrome de Down tienen unas características educativas particulares. Es muy importante conocerlas y ajustar los materiales educativos, espacios, instalaciones, actitudes de los profesionales y compañeros, estilos de aprendizaje, claves motivacionales, metodología, etc. a dichas características. Así lograremos que estas personas desarrollen todas sus potencialidades. El aprendizaje a través de la observación y de la imitación es un punto fuerte de los niños con síndrome de Down. 

La Atención Temprana

Entendemos que el fin de la Atención Temprana es proporcionar los medios y recursos necesarios para que logren un desarrollo adecuado, fomentando al mismo tiempo la integración familiar y social y buscando que alcancen el grado máximo de autonomía e independencia.

 

Debemos tener claro este fin porque a veces se confunde con fines parciales incluidos en los programas como la adquisición de una habilidad o la ejecución de una actividad o juego.

 

La atención temprana exige una actitud activa por parte de los padres y profesionales que rodean al niño con síndrome de Down: se trata de prevenir posibles problemas e intervenir en los que ya lo son, no de esperar de brazos cruzados a que el tiempo los solucione. Pero es necesario concienciarse de que el niño con síndrome de Down debe ser, por encima de todo, un niño; por lo tanto no es adecuado someterle a continuas terapias y ejercicios sin descanso.

 

El ritmo y los objetivos del programa de atención temprana los marca cada niño, con sus características y circunstancias personales. Los programas de atención temprana deben intentar desarrollar el mayor número de capacidades básicas lo mejor posible. Estas capacidades influirán, decisivamente, en la adquisición de otras habilidades. La atención, la percepción, la comprensión, la motricidad gruesa y fina son la base para aprendizajes posteriores, donde se incluyen los aprendizajes académicos. Además, estos programas deben potenciar la motivación y autoestima del niño, independientemente de los resultados obtenidos.

 

Los programas de atención temprana dirigidos a los bebés y niños con síndrome de Down comenzaron desarrollando exclusivamente aspectos del área de la motricidad. Pero actualmente se han añadido aspectos del área cognitiva, perceptiva y del lenguaje:

 Fisioterapia 

 

Los niños con síndrome de Down tienen una musculatura más flácida de lo normal que les genera dificultades para desplazarse autónomamente y coordinar sus movimientos: la independencia.

 Psicopedagogia 

 

Es necesario ayudarles a explorar el mundo que les rodea puesto que no son curiosos por naturaleza. Además, serán necesarios apoyos en el desarrollo de la atención, percepción, discriminación, etc. 

 

Logopedia

 

El lenguaje necesita mucha intervención, sobre todo en lo que concierne al área expresiva, puesto que estos niños muestran buena capacidad de comprensión.

 

Psicomotricidad

 

Trabajar habilidades sociales como compartir, jugar, expresarse y prepararse para desenvolverse de manera autónoma en el mundo.  La plasticidad cerebral del ser humano es mayor durante su primer año de vida. Por ello, debemos aprovechar este momento clave para desarrollar al máximo todas sus capacidades, puesto que en este desarrollo previo descansará su futuro desarrollo vital.

 

Lectura y Escritura:

 

En el pasado, la mayor parte de las personas con síndrome de Down eran analfabetas porque se les negaba la posibilidad de aprender a leer y escribir. Hoy la inmensa mayoría de ellas aprenden a leer y escribir. Los programas de atención temprana deben incluir ejercicios que preparen al niño para el posterior aprendizaje de la lectura y escritura. Durante su adolescencia y vida adulta debe seguir realizando actividades que refuercen y mejoren dichos aprendizajes. Para que las personas con síndrome de Down desarrollen una vida normalizada e integrada es muy necesario el aprendizaje de la lectura y escritura. La iniciación a la pre lectura puede hacerse desde los 2 años. Los niños con síndrome de Down aprenden bien a través de métodos visuales y esto les ayuda a aprender a leer. Las actividades de lecto escritura les provocan beneficios como:

1. Mejorar la discriminación auditiva de los sonidos hablados y los conocimientos fonológicos de los sonidos de las palabras

 

2. Lograr representaciones fonológicas más precisas en el circuito fonológico.

 

3. Proporcionar claves visuales para almacenar y recuperar palabras habladas: facilitar el rápido recuerdo de las palabras habladas.

 

4. Practicar frases gramaticales completas, paliando su posible falta de utilización en el lenguaje hablado espontáneo.

 

5. Mejora el lenguaje porque aumenta y mejora: el vocabulario, la longitud de palabras y enunciados, la concordancia de género y número, la utilización de verbos, la articulación e inteligibilidad del habla y el lenguaje espontáneo.

 

6. Incrementa notablemente su comunicación y habilidades sociales.

 

7. Desarrolla y mantiene sus capacidades intelectuales.

 

8. Incrementa sus conocimientos y su cultura.

 

9. Facilita su integración social y laboral y su autonomía personal.

 

10.Combate su aislamiento.

 

11.Aumenta su calidad de vida: les produce satisfacción personal. La lectura y escritura deben ser trabajadas a ritmo distinto porque los niños con síndrome de Down pueden aprender a leer antes que a escribir, ya que las habilidades grafomotrices se desarrollan más tarde. Los niños con síndrome de Down también deben mejorar su comprensión lectora. Esto se realiza trabajando textos escritos. Esto resultará más efectivo si los textos elegidos “conectan” con el alumno con síndrome de Down respecto al tema y vocabulario. Además, es recomendable que las frases y los párrafos no sean muy extensos. Facilitaremos todavía más la comprensión de los textos si presentamos la información con un tamaño y tipo de letra adecuado y atractivo para los alumnos con síndrome de Down.

 

Los medios digitales son  motivadores, novedosos y atractivos para todos los niños; puede ayudar a mejorar el lenguaje escrito de las personas con síndrome de Down si se trabajan los ejercicios adecuados y enfocados a dicho fin.

 

Son necesarios ciertos  requisitos previos al aprendizaje de la lectura:

 

1.-  Nivel mínimo de atención (suficiente para mirar una ilustración).

 

2.-  Nivel de memoria a corto plazo (que se irá incrementando poco a poco).

 

3.- Nivel comprensivo (50 palabras usuales y algunas instrucciones verbales).

 

4.-  Nivel mínimo de lenguaje expresivo (que se pueda comunicar con palabras o gestos).

 

5.- Discriminación visual para diferenciar imágenes.

 

6.-Discriminación auditiva para diferenciar unas palabras de otras.

 

7.- Ciertos hábitos de trabajo que le permitan mantenerse sentado y atender a las órdenes que se le dan.

 

Matemáticas

 

Las personas con síndrome de Down presentan serias dificultades en la aritmética y el cálculo, procesos en los que han de intervenir la memoria a corto plazo y el procedimiento numérico.

 

La suma y la resta son medios para resolver problemas de la vida diaria. Tienen la misma importancia que leer, hablar y expresarse con propiedad de cara a su respectiva autonomía dentro y fuera del ámbito familiar.

 

Un niño con síndrome de Down tiene capacidad para contar, sumar y restar de la misma manera que la tiene para leer y hablar, aunque este proceso tenga su propio ritmo en el tiempo.

 

En el cálculo tienen dificultades casi todos los niños y jóvenes, tengan o no síndrome de Down. Hay un componente de abstracción muy alto que dificulta comprenderlo y aplicarlo.

Contar y saber resolver operaciones matemáticas son los instrumentos que permiten resolver algunas de las situaciones problemáticas con las que podemos encontrarnos en nuestra vida cotidiana. Contar parece algo sencillo pero necesita la integración de una serie de técnicas (ej.: saber los números en el orden correcto). El aprendizaje de estas técnicas es lento: necesita mucha práctica para que el niño o joven con síndrome de Down lo interiorice. Suele ser provechoso trabajar por separado la comprensión y la mecánica. La suma es la unión. Hay que ejemplificarla con acciones concretas y objetos reales, pero también hay que trabajar la mecánica para automatizarla. La resta es poco asequible para las personas con síndrome de Down. La técnica más funcional es restar añadiendo. La multiplicación es una suma abreviada de sumandos iguales. Algunos tienen problemas para memorizar las tablas. Cuando se conoce su “utilidad” se puede utilizar la calculadora.

 

La división nos permite partir y repartir algo, a partes iguales, aunque a veces quede un resto. Para resolver los problemas es necesario comprender su enunciado. El lenguaje que empleemos es muy importante para la comprensión.

 

Muchas de las palabras que utilizamos forman parte del lenguaje habitual, pero trasladadas al lenguaje matemático tienen un significado particular y esto dificulta la comprensión. La comprensión se puede facilitar acercando el enunciado a la experiencia diaria del niño, para que no le cueste imaginárselo mentalmente.

 

Para poder resolver problemas hay que saber sumar y restar. Debemos evitar que los problemas se resuelvan de una forma mecánica. Los problemas matemáticos sirven para enseñar al niño o al joven a pensar, a analizar la información, las circunstancias que le rodean y a buscar soluciones. La vida cotidiana, en la casa y en el colegio, plantea continuamente pequeños problemas que el niño y el joven con síndrome de Down pueden resolver por sus propios medios si le damos el tiempo y les enseñamos las estrategias necesarias para hacerlo.

Dificultades de Aprendizaje y Necesidades Educativas Especiales:

 

1.- Se necesitan estrategias didácticas individualizadas.

2.- Requieren que se les enseñen cosas que otros aprenden espontáneamente.

 

3.-  Necesitan más tiempo de escolaridad: aprenden más despacio y de modo diferente.

 

4.- Precisan mayor número de ejemplos, ejercicios, actividades: más práctica y repeticiones para alcanzar los mismos resultados.

 

5.-  Requieren una mayor descomposición en pasos intermedios, una secuenciación más detallada de objetivos y contenidos.

 

6.- Tienen dificultades de abstracción, de transferencia y de generalización de los aprendizajes.

 

7.- Necesitan, en la mayor parte de los casos, Adaptaciones Curriculares Individuales.

 

8.- Necesitan apoyos personales de profesionales especializados en materia de Pedagogía Terapéutica, Logopedia, Psicoterapia y Fisioterapia.

 

9.-  Necesitan entrenar de forma específica los procesos de atención y los mecanismos de memoria a corto y largo plazo.

 

10.-  El aprendizaje de las operaciones matemáticas básicas es costoso para ellos; también les cuesta la comprensión y resolución de problemas matemáticos y el cálculo.

 

11.- Necesitan apoyo logopédico individualizado. El lenguaje es un campo en el que la mayor parte de los alumnos con síndrome de Down tiene dificultades y que requiere un trabajo específico.

 

12.- Casi todos pueden llegar a leer, siendo recomendable el inicio temprano de este aprendizaje (4-5 años).

13.- Necesitan que se les evalúe en función de sus capacidades reales y de sus niveles de aprendizaje individuales.

 

14.- El interés por la actividad a veces está ausente o se sostiene por poco tiempo.

 

15.- Tienen limitada la capacidad de explorar el mundo que les rodea y la curiosidad.

 

16.- Son lentos respondiendo a las órdenes que les damos.

 

17.-  Tienen dificultad en solucionar problemas nuevos, aunque éstos sean parecidos a otros vividos anteriormente.

 

18.- Pueden aprender mejor cuando han obtenido éxito en las actividades anteriores.

 

19.- El feedback positivo tras la realización de las tareas aumenta su interés por las mismas.

 

20.- Si participan activamente en la tarea, la aprenden mejor y la olvidan menos.

 

 

La Escuela Regular: Inclusión Educativa

 

Hace 30 años los niños con síndrome de Down no acudían a los colegios ordinarios sino a los colegios especiales segregados, formados únicamente por personas con discapacidad. Les enseñaban habilidades educativas prácticas para la vida cotidiana, y los programas académicos eran mínimos o no existían. El entorno social y pedagógico era anormal y empobrecido. No tenían modelos de su edad para jugar, aprender a hablar o a comportarse. Hoy, esto ha cambiado en muchos lugares y, desde la infancia, estas personas reciben servicios de atención primaria y de programas educativos específicos para atender a sus necesidades. Acuden a colegios regulares. Consiguen una independencia y oportunidades laborales. En principio, todos los niños con síndrome de Down ó con dificultades similares deberían estar integrados en la escuela ordinaria, exceptuando aquellos casos más complicados, que tienen asociados al síndrome otras patologías y que requieren de unas adaptaciones curriculares individuales muy significativas ( aproximadamente 15% de las personas con síndrome de Down).

 

Optar por un centro de educación especial o por un centro educativo regular que permita la inclusión escolar  tiene ventajas e inconvenientes en ambos casos, por lo que será necesario estar atento y compensar las carencias de una u otra modalidad.

 

Para tomar esta decisión se debe analizar qué es lo más adecuado para cada niño en concreto, teniendo en cuenta sus características personales y sus circunstancias familiares. Se trata de decidir qué tipo de escolarización va a ayudar mejor al niño a desarrollar sus capacidades y a prepararlo para vivir autónomamente y estar integrado social y laboralmente en nuestra comunidad cuando sea adulto.

 

Al comparar ambos modelos de escolarización se pone de manifiesto los grandes beneficios que supone la integración de las personas con síndrome de Down en la escuela ordinaria:

 

1.- Mayores niveles de alfabetización, cálculo numérico y logros académicos superiores.

 

2.- Mejores habilidades del lenguaje hablado.

 

3.- Mayor madurez en las capacidades sociales.

 

4.-Mayor desarrollo cognitivo.

 

5.-Mejor memoria verbal a corto plazo.

 

6.- Mayores retos y estimulación al estar en contacto con niños que tienen mejores rendimientos en el aspecto cognitivo.

 

7.- Mayor expectativa de los docentes sobre su comportamiento y madurez social adecuados a su edad.

 

8.- Entorno lingüístico normalizado. La posible desventaja de educarse integrado en un centro ordinario es la falta de oportunidades de trabar amistades especiales y recíprocas basadas en la comprensión y ayuda mutua, y una menor autoestima. Acudir a un centro especial permite a los alumnos compartir intereses y capacidades similares y poder sostener una relación recíproca y de apoyo mutuo.

 

No hay pruebas en la actualidad que indiquen que asistir a colegios especiales produzca beneficios específicos (exceptuando la de establecer relaciones de amistad recíprocas). Un colegio especial no ofrece un entorno didáctico óptimo, ya que en el grupo sólo hay alumnos con discapacidad.

 

El tipo de colegio no influye en las capacidades mentales generales no verbales, independencia personal (se aprende en el hogar), capacidades sociales, actividades de ocio y tiempo libre y comportamiento social.

 

El mejor elemento para predecir el éxito de la integración es la actitud del personal docente que va a tratar con el niño con síndrome de Down. Si ellos creen en la integración, sus alumnos también creerán en ella. Sus actitudes serán las que aprendan los alumnos.

 

La educación integradora mejora los colegios en todos los sentidos: aumenta la capacitación del personal, los métodos pedagógicos se flexibilizan, se recurre frecuentemente a tutorías y a los grupos reducidos de trabajo, los estudiantes se implican en la enseñanza y el aprendizaje.

 

Aunque la integración no es sencilla, realmente funciona;

 

.-  Cuando se comienza por la formación de los profesores.

.- Cuando se inicia en la escuela primaria.

.- Cuando se inicia en casa y en la familia.

.- Cuando se estudian previamente las necesidades educativas especiales de los niños.

.- Cuando se prepara simultáneamente a los alumnos de la clase sin discapacidad.  Cuando paralelamente a la integración física en el aula se prepara un currículum individualizado y longitudinal.

.- Cuando se reduce el número de alumnos sin discapacidad en clase

.-  Cuando se eliminan las barreras arquitectónicas.

.- Cuando el alumno recibe los apoyos necesarios.

.- Cuando se hace una evaluación honesta y rigurosa

Perfil Psicológico 

Todos los seres humanos, tengan o no síndrome de Down, asientan en la infancia las bases o fundamentos de lo que serán durante el resto de su vida en lo que se refiere al desarrollo vital: aspectos físicos y de salud, psicológicos, educativos, intelectuales, sociales, etc.

 

Es importante que todos los familiares, amigos y profesionales que tratan con las personas con síndrome de Down se esfuercen por intentar conocer al máximo las características individuales y peculiaridades de cada uno de ellos. Nuestra misión será descubrir qué necesita el niño, qué objetivos son los más importantes para su vida, cómo debe alcanzarlos, qué ayudas facilitarán estos logros, qué estilos de aprendizaje le resultan más eficaces y beneficiosos, etc. Sólo así les podremos prestar una atención personalizada y conseguiremos que satisfagan todas sus necesidades. 

 

Personalidad y Temperamento

 

La personalidad y el temperamento están casi completamente definidos hacia los 12 años. Por lo tanto, los familiares y profesionales que tratan a las personas con síndrome de Down deben tener en cuenta esta edad para tratar de influir positivamente en el periodo de tiempo más oportuno, buscando potenciar todas las capacidades y habilidades del niño, a la vez que tratamos de eliminar y reducir aquellos aspectos que vayan a resultar un problema, o que les vayan a ocasionar dificultades en la vida.

 

Es muy importante destacar que las personas con síndrome de Down presentan una gran variedad de estilos y rasgos de carácter, independientemente del síndrome de Down. Como todos los demás, cada individuo tiene sus circunstancias individuales, un entorno familiar concreto, una educación determinada, etc. Todo esto configura una personalidad y temperamento diferente en cada persona. Por esta razón, encontramos perfiles psicológicos diferentes en las personas con síndrome de Down; no podemos definir un único y homogéneo perfil temperamental. En concreto, varían la mayoría de aspectos psicológicos y características comportamentales. 

Capacidad Cognitiva

La capacidad cognitiva del bebé con síndrome de Down en sus primeras etapas vitales se asemeja mucho a la de otros bebés de desarrollo típico (sin discapacidad). A medida que va creciendo, el niño con síndrome de Down va progresando en todas las áreas de desarrollo, pero de manera más lenta que los otros niños, ya que la evolución del habla y lenguaje está retrasada. En este momento las diferencias en el desarrollo comienzan a ser más significativas. Esta lenta evolución no significa un estancamiento o pérdida de capacidades, sino que el niño sigue haciendo progresos y adquiriendo aprendizajes durante la infancia, adolescencia y adultez si se trabaja adecuadamente con ellos 

 

Siempre van a existir dificultades de aprendizaje, pero el peso de estas dependerá mucho de cada niño y de la forma en que se le eduque: el cariño, los cuidados, la sensación de seguridad y la educación contribuirán a mejorar su rendimiento y desarrollo.

 

El cociente intelectual de la población con síndrome de Down varía:

 

- La mayor parte de las personas con síndrome de Down tienen una discapacidad cognitiva de grado moderado (CI=50) gracias a la atención temprana y la educación escolar.

 

- Un pequeño porcentaje de ellos presenta una discapacidad cognitiva mayor, y suelen manifestar patologías asociadas o una privación socioeducativa grave.

- Otro grupo puede tener un CI por encima de 70, lo que se considera discapacidad cognitiva ligera y con frecuencia corresponde a personas con mosaicismo o que han tenido menos alteración en el cerebro y además han participado en buenos programas educativos.

 

Durante muchos años el desarrollo y progreso intelectual de las personas con síndrome de Down se medía tomando como referencia el Cociente Intelectual obtenido mediante un test de inteligencia. Actualmente, los profesionales han observado que este dato no proporciona información sobre las capacidades de habla y lenguaje, el nivel de lectura, el comportamiento social, etc. de las personas con síndrome de Down. El CI ayuda poco a la hora de establecer los objetivos y necesidades de dichas personas: los profesionales prefieren medir su progreso en las áreas necesarias para la vida diaria. Los programas de atención temprana impartidos en las primeras etapas de la vida del bebé con síndrome de Down y la intervención educativa y especializada posterior en su infancia pueden lograr que el niño desarrolle al máximo su potencial biológico. La herencia genética de cada ser humano nos marca unos límites, por eso el potencial y desarrollo no son ilimitados. Las personas con síndrome de Down tienen afectados sus procesos cognitivos por los siguientes elementos significativos:

 

- Deficiencia intelectual 

 

- Dificultades en la memoria a corto y largo plazo 

- Deficiencias en los sistemas de atención y alerta

 

- Deficiencias en los mecanismos de entrada, procesamiento e integración de la información 

 

- Falta de consolidación de los conocimientos adquiridos 

 

- Dificultad en el proceso de la lógica, la abstracción, la deducción y la generalización 

 

- Problemas de lenguaje y comunicación 

 

- Problemas en la percepción visual y auditiva 

 

- Alteraciones en la percepción del tiempo y espacio

 

Es muy importante destacar que el desarrollo de las personas con síndrome de Down no experimenta el mismo retraso en todas las áreas:

 

- El desarrollo social y emocional es bueno y en la infancia sólo sufre un ligero retraso.

 

Las facultades motoras están retrasadas e interfieren en la capacidad de jugar y explorar.

 

- El habla y el lenguaje están menos desarrolladas que el desarrollo motor, social, emocional y las capacidades no verbales, en la edad escolar. Esto les puede generar frustración.

 

- Aprenden de forma visual; por ello el empleo de signos y la lectura son efectivos para mejorar el progreso del habla y lenguaje.

 

Capacidad de Atención 

 

Los niños con síndrome de Down suelen presentar problemas de atención. Estos problemas están causados por alteraciones cerebrales y otras dificultades como: dificultades para fijar la mirada (o mantener el contacto ocular); dificultades de percepción y discriminación auditivas.; problemas de memoria auditiva secuencial;  mayor cansancio físico. 

 

La capacidad de atención es la base de la mayoría de aprendizajes, adquisiciones y progresos posteriores. Debemos entrenar esta capacidad lo antes posible y no dejar de realizar actividades que la mantengan y mejoren. La infancia y edad preescolar son buenos momentos para ello. Tanto los padres como los profesionales podemos realizar actividades conjuntas con el niño (por ejemplo, la lectura) para lograr mejorar su atención. Además, con estos ejercicios lograremos otros beneficios como ,escuchar a los demás, respetar el turno o momento para intervenir.  Tener las conductas que luego se le exigirán en el aula, mejorar su lenguaje. hacerle disfrutar con el aprendizaje, fomentar la relación interpersonal. Durante el primer año de vida es conveniente trabajar la atención visual y después la auditiva: el mejor estímulo para trabajar ambos aspectos es la voz y rostro del cuidador o cuidadores principales.

 

A medida que crecen, deben ir mejorando su atención: responder a su nombre, tener periodos de atención más largos, atender a órdenes verbales, etc. No sólo debemos mejorar la atención a nivel cognitivo, sino que también será necesario realizar una buena preparación para el desarrollo de la atención física y comportamental orientada a la escuela. Esto va a consistir, al principio, en que el niño con síndrome de Down permanezca bien sentado en una silla. Esto se puede comenzar a practicar desde edades muy tempranas (12 meses de edad).

 

Conviene habituarle a una postura correcta. Todo el tiempo que se emplee en la educación de la atención con las condiciones posturales que la facilitan, es una buena inversión para toda la vida. Por tanto, vale la pena dedicar el tiempo que sea preciso para este entrenamiento y mantener todas las adquisiciones.

 

Percepció

 

Las personas con síndrome de Down sufren un retraso en el desarrollo de la capacidad perceptiva, provocado por la afectación de los mecanismos de la atención y el buen funcionamiento de determinadas áreas del cerebro (requisitos básicos para su desarrollo).

 

Entendemos por discriminación la habilidad para percibir semejanzas y diferencias, respondiendo de un modo diverso ante lo percibido. Su uso forma parte imprescindible de la vida diaria para funcionar de un modo eficaz. Los niños con síndrome de Down necesitan un aprendizaje discriminativo en su infancia para paliar o prevenir sus dificultades de aprendizaje. En este sentido consideramos que la educación de estas capacidades incluyen las habilidades para reconocer, identificar, clasificar, agrupar y nombrar los objetos, imágenes y grafismos.

 

También forma parte del aprendizaje discriminativo el reconocimiento e identificación de sonidos y palabras. El aprendizaje discriminativo facilitará al alumno con síndrome de Down el pensamiento lógico, el conocimiento de las formas, tamaños, texturas, colores y otras propiedades de los objetos, los conceptos numéricos y la lectura. También le servirá para la adquisición de otros muchos aprendizajes en el área social y natural, así como una mejoría evidente en su lenguaje. Los bebés y niños pequeños que han sido atendidos de un modo adecuado, han desarrollado muchas habilidades perceptivas. Han tenido la oportunidad de ver a diferentes personas, de oír muchos sonidos, de gustar diferentes alimentos, de manejar objetos de distintas formas, tamaños, colores, materiales, de ser llevados y traídos por diferentes lugares, en distintas posturas, por personas variadas, etc. Progresivamente, con ayuda de los educadores, el niño comprenderá más, conocerá mejor las cualidades de los objetos y los nombres que se utilizan para describirlos, será capaz de elaborar juicios, y de resolver problemas dando soluciones y actuando adecuadamente según las circunstancias que percibe.

La Memoria

La memoria es la capacidad para almacenar y recordar eventos, acciones y nueva información; es fundamental en todos los aspectos del desarrollo de los niños. Parece ser que la memoria que se encarga de recordar habilidades y hábitos (implícita) funciona mejor que la que se ocupa de recordar eventos, hechos, etc. (explícita) en el síndrome de Down, ya que en esta última interviene de forma más intensa el lenguaje.

 

Se observan dificultades como la  escasa capacidad para indicar con precisión hechos y fechas,  La dificultad para generalizar una experiencia de modo que les sirva para situaciones similares,  problemas que tienen para recordar conceptos que parecían ya comprendidos y aprendidos,  lentitud con que captan la información y responden a ella, es decir, aún pensando correctamente, necesitan un tiempo para procesar la información y decidir de acuerdo con ella,  tiempo que necesitan para programar sus actos futuros. Los niños y adultos con síndrome de Down sufren alteraciones específicas en la memoria de trabajo (que almacena y manipula la información temporalmente). Esto puede explicar las dificultades para aprender a hablar, el desarrollo cognitivo y el aprendizaje en el aula.

 

La memoria a corto plazo y la de trabajo son importantes para aprender a hablar, para procesar el lenguaje hablado, lectura, cálculo, además de servir de ayuda para las tareas cotidianas. Las medidas de la memoria de trabajo están relacionadas con las medidas de la inteligencia general. La memoria de trabajo está formada por tres componentes de capacidad limitada:Ejecutivo central: responsable de actividades cognitivas como el proceso y almacenamiento de la información recibida, recuperación de conocimientos, control de la planificación y acción.

 

El circuito fonológico: especializado en el almacenamiento temporal de la información verbal. Es esencial para aprender el lenguaje hablado porque almacena los modelos fonológicos de las palabras cuando el niño aprende el significado de nuevas palabras. Estos modelos se almacenan en la memoria a largo plazo, con su significado, y están disponibles para guiar la elaboración de la palabra hablada. También interviene en el aprendizaje del vocabulario y gramática.

 

El amortiguador visoespacial: especializado en el almacenamiento temporal de información visual y espacial. En las personas con síndrome de Down, existen ciertas dificultades relacionadas con dichos componentes: o Discapacidad del circuito fonológico, que dificulta el procesamiento de las palabras y del habla y que reduce la capacidad para recordar dos o más elementos. o La memoria verbal a corto plazo sufre un retraso en relación a las capacidades no verbales y las de memoria visual a corto plazo. Esto ocurre por dificultades de discriminación auditiva, problemas de articulación y velocidad del habla así como incapacidad básica en el funcionamiento del circuito fonológico. o Capacidad limitada del ejecutivo central. Por eso, el primer aspecto a tratar es la reducción de las dificultades auditivas para impedir problemas en el habla y en la creación de representaciones fonológicas claras para las palabras habladas. Muchos niños en edad preescolar tienen pérdidas auditivas por otitis serosa de entre un 35-40 dB: esta otitis debe tratarse porque puede conducir a daños a largo plazo en el oído medio.

 

Los padres pueden ayudar mucho a mejorar la audición de sus hijos: por ejemplo, pueden reducir el ruido de fondo; dirigirse a ellos de forma nítida, pronunciando claramente los sonidos consonantes al inicio y fin de las palabras; mantener el contacto visual para que vean el movimiento de labios y boca; emplear los signos como ayuda, etc.

 

Los niños plenamente integrados tienen mejor memoria verbal y visual a corto plazo. Esto puede estar causado por diferentes motivos: entorno mejor en el lenguaje hablado, mayor nivel de habla de los demás niños, mayores exigencias de comunicación, mayores expectativas de comprensión del lenguaje en el aula, instrucción lectora más intensa, mayor nivel del uso de la lengua en las clases.

 

 

Lenguaje

 

El lenguaje sustenta las demás capacidades mentales de pensamiento, memoria, razonamiento y aprendizaje. Por tanto, si avanzamos el habla y el desarrollo del lenguaje, estaremos mejorando sus capacidades mentales y su velocidad de aprendizaje. El área del lenguaje suele ser la que presenta un mayor retraso en los niños con síndrome de Down, sobre todo en los aspectos expresivos más que en los comprensivos. Para potenciar el lenguaje, muchos de esos niños van a necesitar intervención temprana de rehabilitación del lenguaje, la ayuda de la familia, los beneficios de la lectura.

 

El pronóstico de desarrollo del lenguaje varía de un niño a otro, y suele verse empeorado con alteraciones no lingüísticas. El desarrollo del lenguaje del niño con síndrome de Down pasa por las mismas etapas que las de los niños sin discapacidad, aunque de manera más lenta y con mayor duración. El retraso en la adquisición y desarrollo del lenguaje está en relación con el grado de discapacidad cognitiva y el nivel de afectación varía en función de las propias características personales.

 

La edad lingüística no suele coincidir con la cronológica ni la mental. Niños y adultos con síndrome de Down tienen puntos fuertes y débiles en todas las áreas del desarrollo del habla y lenguaje, incluyendo las habilidades de lenguaje receptivo y expresivo y lectura.

Asociación Venezolana para el Síndrome de Down      AVESID

Email: avesid@gmail.com

Phone: +58 212 2835887 / 9087

RIF: J-30079554-3

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